Proyecto Capital
Oportunidades de inclusión financiera en América Latina y el Caribe
Una mujer que ahorra es una vida que cambia vidas

¿Por qué es necesaria esta iniciativa?

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El ahorro monetario de las personas con bajos ingresos, y fundamentalmente de las mujeres, mediante el uso de una cuenta bancaria – base de todos los demás servicios financieros e instrumento de inclusión ciudadana – les permite suavizar sus niveles de consumo, facilitar la inversión productiva, incrementar la capacidad de negociación personal y la autoestima, la influencia social, la participación política, así como protegerse mejor de los riesgos familiares y profesionales. Permitiría, igualmente, reducir los costos operativos y aumentar el impacto de las transferencias condicionadas existentes. Por esas razones, el presente proyecto propone incorporar a diferentes programas de protección social un instrumento de acceso a servicios financieros formales, principalmente pasivos.

Presentamos diez razones por las que un programa de TMC debería impulsar un proceso de inclusión financiera orientado a sus beneficiarios. Dicho proceso iniciaría mediante la apertura de cuentas de ahorro para el pago de la TMC y la movilización de sus ahorros, empleando como instrumentos la difusión de educación financiera y la entrega de estímulos al ahorro.

Dotar a población tradicionalmente excluida de recursos e instrumentos que faciliten su salida de la pobreza. Los programas de TMC son programas de protección social orientados a combatir la pobreza de los grupos más vulnerables de la población mediante la entrega de subsidios sujetos al cumplimiento de condiciones, orientadas principalmente a acrecentar el capital humano de los hogares receptores . Por su parte, la inclusión financiera busca que la población tradicionalmente excluida del sistema financiero acceda a la amplia gama de servicios provistos por instituciones financieras formales (depósitos, crédito, transferencias, microseguros, entre otros), en el entendido que son instrumentos que ayudan a los hogares a una mejor administración intertemporal de sus recursos y a enfrentar mejor los riesgos a los que se encuentran expuestos . En esencia, los programas de TMC y de inclusión financiera persiguen un mismo objetivo, reducir la vulnerabilidad de los más pobres y favorecer procesos eficientes de uso (consumo) e inversión de sus limitados recursos.

La mayoría de programas de TMC buscan reducir la pobreza enfocándose en acrecentar el capital humano de las próximas generaciones; sin embargo, carecen de mecanismos de graduación orientados a que la generación presente (los receptores de la TMC) logre generar fuentes de ingreso que los ayude a transitar fuera de su condición de pobreza. La provisión de un mecanismo seguro y de bajo costo (idealmente sin costo) para ahorrar, como lo es una cuenta de ahorro, facilitará un proceso de acumulación. De igual manera, mediante el acceso a microseguros, a sistemas eficientes de transferencias y a servicios de crédito, se habrá dotado a los hogares de instrumentos financieros necesarios para enfrentar mejor las adversidades. En definitiva, se trata de ofrecer más y mejores instrumentos financieros a poblaciones que de manera informal ya utilizan estos productos o similares.

Un programa de inclusión financiera enfocado en la movilización del ahorro no va en contravía a los programas de TMC que buscan mayores y mejores niveles de consumo de los hogares receptores. Los hogares pobres y por tanto las familias beneficiarias de TMC ahorran en formas tradicionales (dinero escondido, animales, joyas, semillas, etc.), de manera que la apertura de una cuenta de ahorro lo que hace únicamente es ampliar el abanico de instrumentos de ahorro, dotándoles de un medio más eficiente para acumular recursos. El ahorro en general, y el ahorro financiero en particular, por tratarse de un medio más seguro, juega un rol decisivo en lograr que las familias de bajos ingresos estabilicen mejor su consumo, ya sea a través de un mejor manejo de los flujos de ingresos y gastos, de una adecuado manejo de la estacionalidad, y/o al ofrecer una fuente de recursos para momentos de crisis . En esta línea, estudios recientes confirman que la mayoría de los beneficiarios de TMC ahorran de manera informal una porción de las transferencias que reciben.

El pago de los subsidios mediante abono en cuenta de ahorro puede reducir ostensiblemente los costos derivados del pago, tanto en lo concerniente a la verificación de la identidad de los beneficiarios (la cuenta requiere una sola verificación al momento de la apertura), los costos que resultan de fraudes que se presentan por la suplantación de beneficiarios y cobros de comisiones ilegales en la entrega del dinero en efectivo, así como los costos que implica el traslado de efectivo cuando es el propio Estado que se encarga de esta tarea. Asimismo, el pago de las transferencias mediante abono en cuentas de ahorro aumenta la transparencia, ayudando a legitimar los propios programas de TMC.

Los programas de TMC han creado una infraestructura institucional sólida, altamente descentralizada y en la que muchas veces participan los propios receptores de los subsidios. Esta estructura piramidal brinda una plataforma única para impulsar un programa de inclusión financiera masiva que emplea como uno de sus instrumentos esenciales la difusión de educación financiera. Los TMC son en muchos casos los únicos programas que logran llegar de manera efectiva a los grupos excluidos y de mayor pobreza en la región, contando para ello con una logística que otros programas no han logrado desplegar.

Los programas de TMC por naturaleza son de carácter masivo y están focalizados en los pobres. Una proporción abrumadora de esta población debe recurrir a instrumentos financieros de carácter informal como son créditos de usureros, ahorros guardados en casa en forma de dinero o animales, transferencias realizadas por transportadoras ilegales, entre otros. Este tipo de instrumentos no solo tienen regularmente un mayor costo, sino también implican la adopción de mayores riesgos en comparación a los servicios financieros provistos por entidades formales. Facilitar el acceso a servicios financieros formales, empezando por la apertura de cuentas de ahorros como medio de pago de los subsidios, tiene el potencial de lograr un proceso de inclusión financiera masivo y enfocado en los pobres en relativamente corto tiempo.

El pago de las TMC a través de su depósito en una cuenta de ahorros en una entidad financiera solo obliga a la persona receptora de la TMC a acercarse a dicha entidad para retirar su transferencia. Si la persona tiene interés en usar la cuenta de ahorros puede hacerlo, sino, es libre de retirar el total de su TMC. Una gran ventaja de la cuenta de ahorro es que los usuarios no asumen riesgo alguno al usarla y son ellos mismos quienes deciden sobre cuándo y cuánto de su TMC mantener en la cuenta.

El inicio de un proceso de inclusión financiera mediante la apertura de cuentas de ahorro para el pago de los subsidios representa una puerta de entrada al sistema financiero a personas excluidas de él, pero aún más importante, tiene la capacidad de desencadenar una demanda potencial por servicios financieros que por su tamaño representa una oportunidad para las instituciones financieras de servir a este segmento de la población de manera sostenible.

La inclusión financiera a través de la movilización de ahorro abre la posibilidad de que las instituciones financieras accedan -por el número de beneficiarios- a una importante fuente de fondeo y de bajo costo financiero. Asimismo, representa una oportunidad para que las instituciones financieras a través de la venta cruzada y la generación de economías de escala, continúen penetrando la base de la pirámide en forma sostenible.

La pobreza es básicamente un problema de falta de acceso (a mercados, información, educación, salud, agua, saneamiento básico, etc.). El acceso a servicios financieros formales en general, pero fundamentalmente a servicios de depósito, se constituye en un aspecto crítico para que los hogares reduzcan sus niveles de vulnerabilidad y al mismo tiempo puedan acumular recursos para desarrollar iniciativas productivas. Estimular la demanda por este tipo de servicio financiero de forma masiva, obliga a las instituciones financieras a plantearse seriamente el desafío de bancarización de los más pobres. Al respecto, se han hecho múltiples esfuerzos para lograr este propósito, pero siempre el componente de una escala limitada ha sido uno de los mayores obstáculos. En este sentido, los programas de TMC por su dimensión, organización y poder de negociación, tienen en frente una gran oportunidad para impulsar un verdadero proceso de inclusión financiera en forma exitosa. El no hacerlo significaría desaprovechar una oportunidad de oro en el camino hacia una sociedad más incluyente.

 

  1. Dentro de las condiciones más comunes se encuentran: la asistencia regular de los niños del hogar a la escuela, el cuidado prenatal de las madres gestantes, la asistencia a controles periódicos de los niños recién nacidos, entre otras.
  2. Por ejemplo, una mala cosecha, la muerte de algún familiar, accidente, robo, etc.
  3. El caso de los agricultores ejemplifica muy bien como los hogares rurales deben enfrentar la dificultad de recibir una suma importante de dinero que resulta de los ingresos de la cosecha y distribuirla a través del tiempo.
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